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Una empresa emergente italiana convierte naranjas en tejidos textiles

¿Se puede vestir cítricos, ir a la moda y respetar el medioambiente al mismo tiempo? Ahora es posible gracias a la pasión de dos sicilianas por la moda y por el desarrollo sostenible: Adriana Santocito, diseñadora de moda de 36 años, y Enrica Arena, especialista en comunicación de 28 años.

Su aventura comenzó en 2011, en un piso compartido en Milán. Adriana y Enrica, estudiantes no residentes, soñaban con cambiar el mundo utilizando los recursos de su país natal.

Sicilia es uno de los mayores productores de limones y naranjas, pero cada año la industria citrícola italiana genera más de 700.000 toneladas de desperdicio. Así que, ¿por qué no utilizar esos desperdicios para fabricar un nuevo tejido respetuoso con el medio?

Adriana comenzó a experimentar en el laboratorio del Instituto Politécnico de Milán, extrajo celulosa de fruta exprimida y la convirtió en fibra textil. A continuación, utilizó nanotecnologías para encapsular los aceites esenciales de los cítricos y fijarlos entre las fibras. El resultado es un tejido que libera vitamina C sobre la piel. Adriana y Enrica lo llamaron Orange Fiber, como empresa emergente, y en 2013 lo patentaron.

Para atraer financiación, participaron en concursos de empresas emergentes y ganaron varios premios. Con el apoyo de expertos, demostraron la viabilidad del proyecto, desarrollaron un modelo de negocio y encontraron sus primeros inversores privados, un grupo de empresarios citrícolas sicilianos. Después, una incubadora de empresas (iPoin Trentino) decidió aceptar y apoyar su proyecto. Así, su idea se ha convertido en una realidad industrial. En septiembre se presentó el nuevo tejido hilado con seda durante la Semana de la Moda de Milán.

Además de dar una nueva vida a los desperdicios de cítricos, el tejido de naranja reduce las emisiones de carbono y el impacto medioambiental de los métodos tradicionales de fabricación de tejidos (consumen una gran cantidad de agua, fertilizantes y productos químicos). Además, es beneficioso para el cuerpo. Las microcápsulas pueden resistir hasta veinte lavados, pero las fundadoras de Orange Fiber han comenzado a trabajar en un sistema de recarga.

Quizá no cambien el mundo, pero, sin duda, han dado respuesta a un problema medioambiental y han hallado una forma de mejorar la industria textil.

La primera colección estará lista para su comercialización en febrero de 2015. El próximo paso será la internacionalización del proyecto.

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